Anuncian hallazgo de Juego de Pelota en Templo Mayor

La mandíbula Irhoud 11 es la primera mandíbula adulto casi completo descubierto en el sitio de Jebel Irhoud. Es muy robusto y que recuerda a la pequeña mandíbula Tabún C2 descubierto en Israel en un depósito mucho más joven

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En entrevista con RT en Español, Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH, destacó que el hallazgo coincide con "las crónicas de los frailes como Bernardino de Sahagún sobre el Templo Mayor", de manera que "la importancia de este descubrimiento es obvio, estamos ante la presencia de nuestro pasado en la antigua ciudad de Tenochtitlán".

El especialista aseguró que son más de 30 metros de longitud los que tiene el edificio dedicado al dios mexica del viento, hallazgo que complementa esta serie de descubrimientos recientes.

Sólo una cuarta parte quedó develada, ya que para descubrirlo por completo se necesitarían hacer excavaciones en edificios contiguos, entre ellos en el vecino Centro Cultural de España, donde ya hay un museo de sitio por un descubrimiento previo, y debajo de la calle Guatemala por donde se extendía el juego de pelota, del cual sólo se develó una parte de una escalinata de nueve metros de ancho. Sabían que ahí podía haber vestigios, porque esa parte del centro histórico de la Ciudad de México está construida sobre el antiguo recinto ceremonial de Tenochtitlán, que se estima que tenía unas 70 edificaciones.

Se presume que ambos edificios, el juego de pelota y el templo de Ehécatl -separados por poco menos de siete metros- estuvieron en uso desde 1481 hasta 1519, coincidiendo con el arribo de los españoles. Consumada la conquista, los edificios tenochcas fueron desmantelados paulatinamente en sus etapas superiores para construir la capital virreinal.

El Templo de Ehécatl fue registrado por los arqueólogos en 2010, sin embargo el hallazgo del juego de pelota fue dado a conocer por el arqueólogo Raúl Barrera en 2016.

Los arqueólogos, encabezados por Eduardo Matos, precisaron que el Templo de Ehécatl miraba de frente al Templo Mayor, mientras que la cancha, ubicada de oriente a poniente, estaba orientada al adoratorio de Huitzilopchtli, el dio de la guerra.

"Cuando los sacerdotes entraban en él parecían internarse en las fauces de una serpiente porque su acceso y el templo en sí, eran la representación de este reptil", anota Raúl Barrera, comprobando lo citado en fuentes históricas.

Fue bajo el piso de una escalinata remetida a la plataforma que limita al norte el Juego de Pelota, que los arqueólogos del INAH ubicaron la única ofrenda ritual hallada hasta ahora en las excavaciones en el lugar.

"Aun cuando no existe una huella a nivel osteológico que pudiera determinar la causa de la muerte de estas víctimas, las características de los grupos cervicales y el contexto del hallazgo apoyan la hipótesis de una muerte por sacrificio", confirma Vázquez Vallín.

La Secretaría de Cultura, el INAH y la Segob que se descubrieron un templo a Ehécatl y una cancha del juego de pelota; investigaciones en la zona continuarán, afirma.

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