Nadal, por la décima

El propio Nadal fue víctima de la misma magia en las finales en 2014, cuando Wawrinka levantó su primer Grand Slam en el Abierto de Australia, aunque el español afrontó aquel partido disminuido por una lesión de espalda. Cien por cien de efectividad. "Sería arrogante decir lo contrario, he jugado muy bien y he sido muy regular", aseguró.

El español y el austriaco prometen sacar chispas en el Estadio Philippe Chatrier, luego de que ambos llegan a la cita como los dos mejores arcillistas de la presente temporada, condición que intentarán ratificar en el escenario más grande e importante de esta superficie lenta.

"No puedo creer que soy la campeona de Roland Garros con apenas 20 años".

"Pero en una final todo es posible", matiza el suizo, que asegura que, cuando siente el aroma de un título "el cerebro se pone en piloto automático y todos los elementos están en su lugar".

Pero Nadal también tiene precedentes que le invitan a ser optimista: ha sido campeón en cada una de las diez ocasiones en las que ha llegado al último partido en París.

'Rafa' llegó a su décima final en el circuito parisino tras vencer al australiano Dominic Thiem, quien eliminó a Djokovic. Nos esperamos un Wawrinka todavía más agresivo de lo que es normalmente, de o que fue ayer Thiem.

De esos tres partidos ganados por el helvético, uno fue sobre polvo de ladrillo: en cuartos de final de Roma, en 2015.

Será difícil igualar los 32 que se dejó en 1978 el sueco Bjorn Borg, pero tras dos años de ausencia en la final, nadie duda de que la tierra batida de París ha recuperado a su rey.

Por su parte, el británico cabeza del ranking de la ATP vivirá su quinta Semifinal de Roland Garros con la idea de acceder a su segunda Final de este torneo Major que aún no logra ganar.

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